¿Cómo actuar ante un accidente infantil? Consejos para padres

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Al igual que los adultos, los niños no están exentos de sufrir accidentes domésticos. Se pueden producir desde caídas, quemaduras y atragantamientos hasta fracturas o picaduras de insectos.

En los niños más pequeños, de entre 1 y 5 años, el accidente más común son las caídas. Esto se debe a que todavía no saben caminar con seguridad. Pero, a medida que van creciendo, sus necesidades de explorar aquello que les rodea también les puede llevar a sufrir ciertos incidentes, tanto en casa como fuera del hogar.

Sin embargo, es importante que todos los padres estén preparados para afrontar este tipo de accidentes y poder ofrecer una respuesta inmediata en el momento en que se produzcan. Tener nociones de primeros auxilios y contar con un seguro de accidentes para toda la familia puede ayudar a solucionar el problema de forma rápida.

Consejos para actuar ante un accidente infantil

A continuación, ofrecemos una serie de consejos prácticos para saber actuar ante accidentes domésticos infantiles:

Caídas

Los niños se caracterizan por tener una actividad incesante. Por ello, es normal que a menudo sufran caídas y que se hagan heridas. Pero, si se trata de una contusión o golpe, lo más recomendable es ponerles una bolsa de hielo o agua fría sobre la zona afectada.

Sin embargo, si la caída es un poco más fuerte y hay fractura de hueso, se debe inmovilizar la zona dañada con algún objeto rígido hasta llegar al centro hospitalario. Por ejemplo, un palo o una estaca. Muchos seguros de accidentes cuentan con ambulancias para traslados, un recurso muy práctico en estos casos.

Asfixia por atragantamiento

Otro de los accidentes domésticos más comunes se produce cuando los niños ingieren algún objeto que les provoca un atragantamiento. El primer paso es intentar sacarle el objeto con los dedos.

Pero, si el objeto no sale o cuando el niño es todavía muy pequeño, se debe colocar al pequeño boca abajo. Coge al niño por los pies y dale golpes en la espalda a la altura de los hombros.



Si a pesar de todo no expulsa el objeto, hay que trasladarle urgentemente a un centro hospitalario. Aunque, en el caso de un niño de más edad, es mejor llevarlo directamente a las urgencias de un hospital.

Quemaduras

Cuando un niño entra en la cocina, corre el riesgo de sufrir algún tipo de quemadura. Ya sea al tener contacto con fuego, con aceite o con algún producto químico.

En caso de que la quemadura sea por fuego, hay que impedir que el niño salga corriendo. Es esencial cubrirlo con una manta y no quitar los restos de ropa quemada, ya que aún estarán adheridos a su piel. Por otro lado, se deben curar las quemaduras que se hayan producido con una gasa esterilizada o un paño limpio.

En el caso de las quemaduras por aceite hirviendo o por el contacto con productos químicos, no es aconsejable aplicar pomadas o remedios caseros sin consultar antes con un médico. Si el producto tóxico ha caído sobre la piel del niño, hay que lavarlo con agua abundante.

No obstante, en caso de cualquier tipo de quemadura, el niño deberá ser trasladado inmediatamente a un hospital.

Intoxicaciones

Cuando un menor haya tomado algún producto tóxico, lo mejor es acudir al médico lo antes posible o consultar con algún servicio de orientación telefónica para que te pueda ofrecer ayuda de forma rápida.

Los accidentes infantiles son muy comunes. Por tanto, es importante mantener la calma y llevar al pequeño al médico, a un centro de salud o a un hospital para poner solución al incidente.

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